Agustín Benelli
La bestia bajo la fronda del bosque
No te desalientes
yo sé que tú no eres loba
tú eres selva
porque en tu vuelo vegetal hilas el nuevo follaje
el verde balbuceo a la hora de las bestias
En el ritual de tu boca también muerdes el frío
translúcido hielo montés
pedrusco en el azul
golpe en los lomos del tiempo
Dicen que el canto alivia el dolor
y el fuego no consume la puerta insomne
tan solo inclina la coraza del bárbaro peso de la carne
O tal vez desordena el corazón
el cuerpo carbonizado del bosque
el penoso subir del humo
la faz agonizante del humedal a la intemperie
Entonces extiende la mano
y pregunta con la garganta a cielo abierto
el porqué del error bajo la bóveda celeste
temblorosa de aves ahuesadas en el viento
las que del páramo del absurdo escapan hacia el alba
porque no basta el enojo
para hacer renacer lo que la ambición humana destruye
¿Sabrá ese Hombre que hay un lobo dentro de él
que en su cuerpo dos seres respiran un mismo aire?
La bestia bajo la fronda del bosque
la lengua dejando caer su saliva
Caín en el tedio de la tarde
sus dedos y su máquina de negación
Fanfarria
A veces despierto
entre el silencio y la fanfarria del suspenso
temiendo que sabré que soy copia de una llave quebrada
que de una u otra manera destruiremos todos los bosques
hundiremos todas las ballenas
Tartamudear
Cuál es la ferocidad del lobo
sino la que posee la jauría del coyote
Llevan una bestia de durísima caparazón en algún lugar de su cuerpo
allí ocultan esa máquina insidiosa
que los hace perderse en un oscuro y oculto deseo
Ellos siempre parecen tartamudear algo relativo a la sangre
e incluso se esconden bajo escuelas y hospitales
En los escondrijos del odio se hunden entre los muslos de la cautividad
toboganes por los cuales se dejan deslizar
hasta el centro de su lujuria

Herir
Tú me hablas del ojo cómo si fuera un desierto
y es verdad
lo árido y su mentira sepulta el corazón
seca el ojo y lo quiebra
no discierne a la jauría del coyote con su presa en cautividad
con el aguijón dispuesto a derramar su lascivia
una y otra vez
¿Entonces en qué caparazón del tiempo habitamos
con qué navaja herimos a la humanidad?
Una proa a la deriva
Sé del peso de la ceniza de tus lágrimas
por aquel gemido doloroso en las madrigueras
tú que no vienes de una estrella amarga
ese borde alimentado por la crónica frondosa de la sangre
esa conciencia penetrada por una proa a la deriva
En los rincones más absurdos
Palpa y estremécete
porque carne trémula recorre la metrópoli
donde arrecian los vientos de la soberbia
y los hijos olvidan a sus padres en los rincones más absurdos de la mañana
donde la lengua de Caín deja caer su saliva sobre el arco de la mano
los dedos y su máquina de negación
Agustín Benelli es un poeta, educador y comunicador chileno. Es autor de Asomado a la Palabra (2017), Organigrama del Deseo (2017) y Del Brillo Animal (2025). En 2017 crea el proyecto “Por una Educación Poética para Chile”. El 2020 funda el movimiento “Poetic Education for the World”, y con ello el “International Poetry Festival of Biobío”, inaugurando en Londres (2023) su primera edición. Reside en Concepción.


